Facebook Twitter Google +1     Admin

Leyendo a la sombra

Nunca se lee en vano

Temas

Enlaces

Archivos

 

Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2012.



Niccolò Ammaniti, Tú y yo

20120812163653-tu-y-yo.jpg

   

Niccolò Ammaniti, Tú y yo. Traducción de Juan Manuel Salmerón

Edit. Anagrama. Barcelona 2012. 131 páginas, 14,90 €

 

    Sucede a veces que al doblar una de las esquinas de la vida uno se da de bruces con un hecho que le cambia, lo transforma para siempre. Tal vez en ese instante no se es capaz de comprender el alcance de lo que ha ocurrido, acaso se necesita un tiempo para que los efectos se manifiesten y darse cuenta de que algo ha cambiado en uno, de que ya no eres igual al que eras, como si otro yo empezara a asomar la cabeza y te dijera: “¡Eh! Estoy aquí, y he venido para quedarme”.

    No creo que sea fácil contar bien una  de esas historias en  131 páginas, y hacerlo de una manera convincente que no te deje indiferente. Y eso es exactamente lo que ha hecho Niccolò Ammaniti en Tú y yo, su última novela publicada por Anagrama.

    La historia está narrada en primera persona por Lorenzo Cavani, un hombre que está tomando un café y rememora un episodio que le sucedió a los catorce años. En febrero de ese año se inventa una invitación a esquiar con unos amigos del instituto, pero lo que realmente hace es encerrarse en el trastero con su consola de videojuegos y provisiones para pasar solo una semana, lejos de los amigos que no tiene y sus padres, que están muy preocupados por que su hijo sea un chico normal.

    Lorenzo se las promete muy felices en su trastero, amplio, con muebles viejos, cajas de libros y cachivaches de mil clases, encantado de su soledad pero su pequeño mundo al margen se ve de pronto invadido por su hermanastra Olivia, a la que hace años que no ve y apenas recuerda y que se presenta en un lamentable estado  pidiéndole ayuda. Lorenzo intenta seguir en su mundo, en su burbuja, pero poco a poco empieza a surgir una relación entre los dos hermanos y el chico empieza a entender lo que le sucede a Olivia y le hace enfrentarse al mundo real.

    Aunque en un primer momento no sabemos qué le sucede a Olivia, poco a poco lo vamos descubriendo y no hace falta que el narrador vaya más allá.

    Tú y yo es un relato sobre el final de la adolescencia, sobre la soledad, la esperanza y el fracaso. La novela se lee casi sin sentir, como una lectura leve que poco a poco va desvelando sus matices, como sin querer, como esa cucharada que paladeas y poco a poco se adueñan de tu boca los sabores y matices que algún día recordarás.

    La empecé a leer anoche, en la cama. Hacía mucho calor y la ventana abierta me traía apenas el rumor de los escasos paseantes que recorren las calles de la judería de Toledo a la luz de las farolas. Pasos tranquilos y conversaciones en idiomas diferentes al mío.

    Cuando quise darme cuenta, me faltaban apenas diez o doce páginas para terminar la novela. Decidí entonces interrumpir la lectura y dejar el final para el día siguiente. Sí, pensé, es una buena decisión, mañana domingo tengo dos propuestas interesantes: terminar el libro y ver la final olímpica de baloncesto entre España y Estados Unidos.

    Dejé el libro cerrado en la mesilla y me levanté a beber agua. Me asomé a una de las ventanas del comedor desde la que se puede divisar una parte de la ciudad. La luz lechosa de las farolas ilumina las calles vacías, el empedrado del suelo parece diferente. En la oscuridad los muebles de la habitación revelan sus contornos. Me siento a oscuras en la butaca de mi padre. Cierro los ojos y me dejo llevar por los vericuetos de los recuerdos. Por un instante pienso qué recuerdo seré yo algún día en la memoria de mis hijas.

    Vuelvo a la cama y pienso cómo acabará la novela. Creo que a alguno de mis alumnos esta lectura les va a gustar. Tú y yo es un  buen libro, una buena historia bien contada, que pondrá en marcha los reflejos sentimentales del lector. Merece la pena leerla y habrá que estar atentos a este autor.

    Bertolucci ha rodado la versión cinematográfica de esta novela.

    Entrevista al autor en El Cultural del diario El Mundo.


 

Domingo, 12 de Agosto de 2012 16:37 El lector a la sombra #. Las lecturas del lector a la sombra No hay comentarios. Comentar.

John Williams, Stoner

20120828002059-stoner-john-williams.jpg

 

 

 

 

John Williams, Stoner. Traducción de Antonio Díaz Fernández. 

Ediciones Baile del Sol. Tenerife, 2012.

 

    ¿Qué hace que nos guste un libro? ¿Qué nos engancha a leer con deleite durante horas? ¿Qué convierte a un texto narrativo en excelente a ojos del lector?

    Después de leer esta novela del escritor estadounidense John Williams (1922-1994), me sigo haciendo las mismas preguntas. Creo sin ninguna duda que esta es una buena novela,  su lectura resulta conmovedora, reconfortante para el lector que busca en un libro la plasmación de una vida, una existencia que como tantas otras discurre por los meandros de la grandeza y la miseria, y todo ello contado de manera tal que avanzas por las páginas como dejándote llevar, de la manera más natural, sin extraños recovecos y artificios, y así, casi sin darte cuenta, llegas a la última página y la novela se termina, pero te deja un regusto, un sabor que sigues paladeando durante un tiempo, como si una especie de eco permaneciera después de cerrar el libro y dejarlo sobre la mesa, al igual que sucede cuando los niños abandonan el parque a última hora de la tarde y sobre los columpios y los paseos queda una especie de pálpito, el eco de un murmullo que parece que se resistiera a abandonar el lugar.

    ¿Qué tiene este libro?, te dices. Y concluyes que no hay nada en él que llame poderosamente la atención. En lo formal, es una narración estrictamente lineal, con un narrador omnisciente en tercera persona, y resulta que en lo que se refiere a lo temático, la cosa es bien simple: la vida de un tal William Stoner, desde el día de su nacimiento hasta el día de su muerte.

    William Stoner nació en 1891, sus padres eran unos pobres granjeros de Missouri. Vive en la granja ayudando en las tareas del campo hasta que después de acabar la secundaria su padre decide que vaya a estudiar a la Facultad de Agricultura de la Universidad de Columbia, Missouri. Una de las asignaturas que todos los estudiantes de la universidad debían cursar era Literatura Inglesa. La asignatura la impartía el profesor Archer Sloane con aparente desdén y apatía, e impactó al joven Stoner de tal manera que toma la decisión de abandonar sus estudios de Agricultura y empieza a estudiar Letras. A la mitad del cuarto año de sus estudios, en una entrevista en el despacho de Sloane este le dice que vislumbra que su destino es ser profesor. Ante la perplejidad de Stoner, que pregunta ingenuamente cómo los sabe, cómo puede estar seguro, Sloane le dice: «Es amor, señor Stoner. Usted está enamorado. Así de sencillo».

    En 1914 Stoner se licencia en Artes por la Universidad de Missouri. Nunca más volvería a la granja salvo por breves periodos en vacaciones.

    El profesor Sloane consigue que Stoner imparta dos clases de inglés inicial para alumnos nuevos mientras empieza a preparar su doctorado.

    A partir de este momento (página 29 de la novela, capítulo 2) la vida gris del profesor Stoner, enmarcada por las dos grandes guerras, en ninguna de las cuales participó pero que lo marcaron profundamente, discurre ante los ojos del lector como un río poderoso. A medida que vamos leyendo, vemos cómo encontró el amor y cómo fracasó en él, cómo algún compañero de la universidad le hace la vida imposible en un intento cruel de destruirlo, cómo se dedica a sus estudios, sus clases y sus alumnos sabiendo que nunca ascenderá en el escalafón universitario aun siendo un intelectual brillante y sensible.

Y el lector atento pronto percibe que este hombre gris no es una persona mediocre, ni mucho menos, sino un hombre virtuoso, un hombre con una integridad que le viene de lejos, de sus orígenes campesinos, con esa dignidad que lo hace diferente a los demás, sobre todo a quienes de ella carecen, como sucede con el profesor Lomax, un auténtico cabronazo de pura cepa.

    Hay momentos en que el lector se subleva ante este carácter, y le gustaría enfrentarse al personaje, agarrarlo por los hombros y decirle: ¡Ya está bien, Stoner! ¡Rebélate y mándalos a todos a la mierda!... Pero la grandeza del personaje radica precisamente ahí, en su resignación y en su humildad, en su actitud ante los zarandeos de la vida.

    Stoner es el relato de la vida anodina y vulgar de un hombre a quien no le sucede nada extraordinario, pero hay algo más que el lector poco a poco va descubriendo, y ahí radica una de las claves de esta novela, asistir a la construcción de un carácter, de una personalidad que hoy en día nos parecería casi imposible. Por otra parte, otra de las claves del texto es el talento del autor a la hora de narrar los acontecimientos desde la perspectiva y la mirada del protagonista de una manera extrañamente sencilla y natural. Los sutiles matices de los distintos personajes se van desgranando poco a poco casi imperceptiblemente, como esa fina lluvia que acaba por empapar la hierba sin que te des cuenta.

    El buen lector sabrá disfrutar de esta novela, merece realmente la pena ser leída. Y me pregunto (una pregunta más) cómo un texto de esta dimensión no ha tenido más presencia entre nosotros. En fin, gracias a la editorial canaria Baile del Sol.

 

Martes, 28 de Agosto de 2012 00:16 El lector a la sombra #. sin tema Hay 1 comentario.


Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/

Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris