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<rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"><channel><title>Leyendo a la sombra</title><link>http://leyendoalasombra.blogia.com/</link><description><![CDATA[ Nunca se lee en vano 
]]></description><ttl>60</ttl><pubDate>Sat, 30 Aug 2008 11:18:08 -0500</pubDate><generator>http://www.blogia.com</generator><item>
<title>Párpados</title>
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		<description>  Cuando vomité los langostinos y vi la cara de mamá, supe que ella sabía que mi boda era un fracaso. ¿Te acuerdas de la que se montó? Papá y tú sujetándome, yo limpiándome las manos...</description><comments>http://leyendoalasombra.blogia.com/2008/073101-parpados.php#comments</comments>
	<pubDate>Thu, 31 Jul 2008 13:37:00 -0500</pubDate>
<category>Fotos veladas</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p> </p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: book antiqua,palatino; font-size: medium;">Cuando vomité los langostinos y vi la cara de mamá, supe que ella sabía que mi boda era un fracaso. ¿Te acuerdas de la que se montó? Papá y tú sujetándome, yo limpiándome las manos en el vestido. Fui una estúpida por haber llegado hasta allí. Lo dijo en voz alta, en la sala del tanatorio sólo estaban aquellas dos mujeres elegantemente vestidas como para ir a cenar un sábado por la noche. En un sillón de color negro reposaban dos bolsos, dos periódicos y tres teléfonos móviles. Cuando papá y yo te llevábamos al lavabo recuerdo que dijiste algo que no entendimos, y pensamos que habías bebido demasiado vino y que estabas borracha, dijiste, lo recuerdo perfectamente, que mamá tenía los ojos grises y los párpados transparentes; nunca hemos hablado de aquello, ¿verdad? Tras el cristal, en la pequeña habitación refrigerada, un féretro con el cadáver de una anciana, una pequeña corona y un desproporcionado candelabro de latón con una vela apagada parecen componer un cuadro hiperrealista. En la pared del fondo, en la parte superior, una rejilla metálica con tres cintas de color negro que se mueven como siguiendo el compás de una música que no se oye. Te juro, Celia, que mamá tenía los ojos grises en aquel momento, y no estaba tan borracha, además, los seguía teniendo grises cuando parpadeaba. La mujer se acercó al cristal que la separaba de la habitación refrigerada y apoyó en él su mano derecha. Sintió una leve vibración que le hizo estremecerse por un instante. Me gustaría entrar ahí y levantarle los párpados. ¿A mamá?, ¿pero qué te pasa? Lo dijo como gritando en voz baja, temiendo acaso que alguien pudieras oírlas, y se agarró los brazos en un gesto que parecía denotar frío, sensación imposible en aquella sala donde no hacía nada, ni frío ni calor. Se acercó al cristal y ambas miraron por unos segundos hacia adentro. El vidrio devolvía extrañamente una parte de su reflejo, cuatro mujeres quietas. Permanecieron así unos segundos, como si esperasen expectantes que se produjera un acontecimiento al otro lado del cristal y fueran a convertirse en testigos excepcionales de algo. Pero<span>  </span>lo único excepcional había pasado la noche anterior y las había reunido después de varios años en el tanatorio a esperar la llegada de la hora del traslado al cementerio del féretro con el cadáver de su madre. Te digo que no me importaría entrar y levantarle los párpados, y cuando vengan los señores de la funeraria les voy a pedir que me dejen un momento a solas.<span>  </span>Eso se puede hacer, ¿no?, es algo normal que una hija quiera despedirse de su madre, no sé, decirle algo, hablarle, darle un beso. Y no, no estoy loca, Celia. Tenlo por seguro. Desde aquel día de mi boda tengo esos ojos grises en la memoria y cuando pensaba en mamá nunca la veía con los ojos verdes. La mujer a la que la otra ha llamado Celia se sienta con gesto de cansancio en un sillón, coge uno de los teléfonos y con movimientos mecánicos manipula el teclado y mira la pequeña pantalla. ¿Va a venir Luis? La otra mujer no responde. Se sienta en un lado del pequeño sofá y echa la cabeza hacia atrás. No cierra los ojos y fija su mirada en el techo. Preferiría que no, además, ni siquiera creo que sepa que mamá ha muerto. Cierra los ojos y tiene la sensación de seguir viendo el techo. Se pasa la mano por el pelo y se frota rítmicamente los párpados que cubren sus ojos. Ahora lo ve todo negro con puntos brillantes que se mueven en ese fondo negro. Celia, estoy viendo fosfenos. La mujer a la que llama Celia la mira con una cara de cansancio en la que están empezando a hacerse visibles unas tenues ojeras. ¿Fosfenos? ¿Qué es eso? ¿No te acuerdas? le dice la otra mujer, aún con los ojos cerrados. Los fosfenos. Una noche, al poco de casarnos, en casa, cenando, Luis nos habló de un cuento que había leído de un escritor de Zaragoza que conoció en un bar de Barcelona y que había escrito un cuento sobre eso; se titulaba no sé qué de los fosfenos. Nos contó algo pero no le hicimos mucho caso. Luego, cuando Ángel y tú os marchasteis, me quedé recogiendo y ordenando un poco el salón mientras Luis se acostaba. Cuando acabé, estuve curioseando por los estantes de la librería pequeña, la que está junto al ventanal. En la balda de arriba había bastantes volúmenes de cuentos, casi todos de no más de doscientas páginas. Me costó un rato dar con el libro, y en la página 51 empezaba el cuento del que Luis nos había hablado en la cena. Me senté y lo leí despacio. Volví al índice y leí los títulos de los otros cuentos, luego cerré el libro y lo volví a abrir por el principio. La mujer habla pausadamente con los ojos cerrados, como si así fuese capaz de ver lo que refiere. La mujer a la que ha llamado Celia apenas la mira. En la página donde aparece el título había una breve dedicatoria en letra mayúscula y una fecha, escritas a pluma con tinta de color verde oscuro, de ese color verde tan bonito como el que siempre has usado para escribir. La fecha era enero de 1998. Pensé que podría leer el libro y lo devolví a su lugar y me fui a la cama. Luis no pareció sorprenderse cuando le dije que no me apetecía, que tenía el estómago revuelto, con mal sabor de boca. Como si hubiera vomitado langostinos.</span></p>	
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<title>Antonio Orejudo, <em>Fabulosas narraciones por historias</em></title>
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		<description>Esta novela de Antonio Orejudo (Madrid, 1963) que ahora Tusquets ha rescatado del olvido (la primera edición es de 1996), es la historia de una turbulenta conspiración, la que en los años veinte del pasado siglo Ortega y Gasset d...</description><comments>http://leyendoalasombra.blogia.com/2008/050601-antonio-orejudo-em-fabulosas-narraciones-por-historias-em-.php#comments</comments>
	<pubDate>Tue,  6 May 2008 00:03:00 -0500</pubDate>
<category>Las lecturas del lector a la sombra</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://leyendoalasombra.blogia.com/upload/20080506000033-orejudo.jpg"  class="center" alt="20080506000033-orejudo.jpg" /><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify;"><span style="font-family: book antiqua,palatino;"><span style="font-size: medium;"><span><span>Esta novela de Antonio Orejudo (Madrid, 1963) que ahora Tusquets ha rescatado del olvido (la primera edición es de 1996), es la historia de una turbulenta conspiración, la que e</span></span><span><span>n los años veinte del pasado siglo Ortega y Gasset dirigió para conseguir terminar de una vez por todas con la novela realista y que Galdós se hundiese totalmente en el olvido. Ortega, resentido por no haber podido triunfar, a pesar de haberlo intentado, en esta modalidad narrativa, se propuso desacreditar este modo de narrar poniendo en marcha una Generación Poética de los Años Veinte que impidiera el desarrollo de cualquier tipo de narración que no fuera la vanguardista y deshumanizada.</span></span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify;"><span><span style="font-size: medium; font-family: book antiqua,palatino;">Ortega no quería acabar con la novela, sino deshumanizarla, eliminar de ella los personajes humanos y sus pasiones para así acabar con el realismo proveniente del diecinueve. En este asombroso y maquiavélico proyecto estaba incluida la creación de una editorial, la Revista de Occidente, para que fuera fagocitando a todas aquellas otras que publicasen novelas realistas. Como es sabido, el catedrático de Metafísica teorizó ampliamente en artículos y ensayos (recuérdese <span style="mso-spacerun: yes;"> </span>en este sentido <em style="mso-bidi-font-style: normal;">La deshumanización del arte</em>), para crear este nuevo gusto literario, este nuevo arte, una nueva concepción de la novela en la que desaparecieran la trama y se desdibujasen los personajes. Se trataba de crear una minoría elitista, selecta, de jóvenes autores que con sus nuevas obras fueran dando cuerpo a la nueva deshumanizada literatura.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify;"><span><span style="font-size: medium; font-family: book antiqua,palatino;">La Residencia de Estudiantes de Madrid es el centro del complot, y allí se adoctrinaba en este nuevo estilo artístico a los nuevos artistas, a los que luego la masa seguiría. Para ello, Ortega y sus secuaces no reparaban en nada, y si había que matar se mataba, quitando de en medio a todo aquel que se opusiese a este proyecto.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify;"><span><span style="font-size: medium; font-family: book antiqua,palatino;">En la Residencia, en la que se aloja el poeta Juan Ramón Jiménez, se celebran conferencia a las que acuden, además de Ortega y el poeta andaluz, Ramón Gómez de la Serna, Ramón Pérez de Ayala y Unamuno entre otros, pero allí también tienen lugar reuniones secretas de la llamada Junta de Apoyo a la Juventud y las Artes, en las que, además de Ortega, Juan Ramón y Gómez de la Serna, participa la plana mayor de la Residencia. En una de esas reuniones, la celebrada el 4 de noviembre de 1923, se decide, a petición de Juan Ramón Jiménez, dar entrada en el grupo de minoría a Dámaso Alonso y a Rafael Alberti.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify;"><span><span style="font-size: medium; font-family: book antiqua,palatino;">La nueva generación de escritores que propugnaba Ortega era también un negocio fabuloso, y se aseguraba a quienes financiaban este empeño, pues gente hubo que soltaron la pasta por ello, que en quince años proporcionaría un Nóbel y un mártir.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify;"><span><span style="font-size: medium; font-family: book antiqua,palatino;">En la </span><a href="http://www.residencia.csic.es/"><span style="font-size: medium; color: #800080; font-family: book antiqua,palatino;">Residencia de Estudiantes</span></a><span style="font-size: medium; font-family: book antiqua,palatino;"> de la calle Pinar viven tres amigos: Santos, Martiniano y Patricio, venidos de provincias a estudiar en Madrid. Patricio Cordero Pereda se ha empeñado en ser novelista, pues de casta le viene al galgo: su tío es el inmortal novelista José María de Pereda, quien se le aparece para convencerle de su talento literario y animarle a publicar la novela que tiene escrita. Pero Patricio se topa con esa conspiración en la sombra dirigida por el inmortal filósofo y todo se complicará hasta límites insospechados.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify;"><span><span style="font-size: medium; font-family: book antiqua,palatino;">Y estos hechos suceden en el Madrid de los años veinte y treinta, años en los que el fascismo emergente convive con los movimientos obreros anarquistas y comunistas y los intentos de la República por acompasar España y Europa. En esa época y en los cafés, calles y tertulias del Madrid de aquellos años se desarrolla la historia de amistad de estos tres residentes que terminará rompiéndose como se rompió la República y las ilusiones de muchas gentes con el golpe militar del general Franco y la Guerra Civil.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify;"><span><span style="font-size: medium; font-family: book antiqua,palatino;">Ahí también terminó la Generación del 27, pues, si bien todos los poetas continuaron escribiendo, a excepción de Lorca, fusilado en Granada en los momentos iniciales del levantamiento militar, lo hicieron diseminados y diezmados por el exilio, como Alberti y Cernuda, o acallados en el exilio interior, como Aleixandre y Dámaso Alonso.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify;"><span><span style="font-size: medium; font-family: book antiqua,palatino;">Si quieren disfrutar leyendo, no lo duden: esta novela de Orejudo no les va a defraudar, ni el en fondo ni en la forma. Que no es poco para los tiempos que corren.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify;"><span><a href="http://www.elboomeran.com/audio/12/entrevista-con-antonio-orejudo/"><span style="font-size: medium; color: #800080; font-family: book antiqua,palatino;">Entrevista </span></a><span style="font-size: medium; font-family: book antiqua,palatino;">al autor en el programa <em style="mso-bidi-font-style: normal;">A vivir que son dos días</em> (Cadena Ser)</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify;"><span><span style="font-size: medium; font-family: book antiqua,palatino;">Antonio Orejudo, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Fabulosas narraciones por historias</em>.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify;"><span><span style="font-size: medium; font-family: book antiqua,palatino;">Edit. Tusquets. Barcelona 2007. 379 páginas. 20 &amp;euro;.</span></span></p>	
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<title>Los progres, al descubierto (¡¡Por fin!!)</title>
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	<pubDate>Mon, 24 Mar 2008 23:08:00 -0500</pubDate>
<category>Miscelánea</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span><font face="Book Antiqua" size="3">Ya está bien de seguir atado a esa rutina de ciudadano medio pendiente del saldo que aparece impreso en el resguardo del cajero a fin de mes, de continuar siendo una víctima del libre mercado, de padecer la globalización y creer que te puedes librar de ella, de ello, redimido por un boleto de lotería o unas columnas de primitiva.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span><font face="Book Antiqua" size="3">Los tiempos oscuros están a punto de pasar a mejor vida y pronto conoceremos las claves para salir del oscuro agujero en que nos ha metido la historia, el euribor, las tendencias imparables del mercado y cómo se han puesto los precios.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span><font face="Book Antiqua" size="3">Estamos a punto de conocer los secretos de esa clase de gente que pensabas que ya no existía, a la que creías sumida en el olvido de los nuevos tiempos: los progres. Sí, los progres, aquellos que cantaban esas canciones que aún eres capaz de tararear, los que se ligaban a la chica que te gustaba como quien no quiere la cosa, los que decían que ir a clase era un rollo, los que no estudiaban pero luego aprobaban más asignaturas que tú, los que se enrollaban con ese profe interino del departamento que les pagaba las cervezas en el bar de la facultad, aquellas cervezas que acabaron siendo certezas, pues ahora son los que dirigen esos departamentos, los mismos que viven en adosados en los barrios residenciales, hablan maravillas de su todoterreno, despotrican de la sociedad de consumo, el sistema capitalista y el cambio climático a la vez que pagan las cañas en la taberna de diseño con su visa oro.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span></span><span><font size="3"><font face="Book Antiqua">Estos progres sin barba ni melena, sin trenca, con traje de Armani y pantalla de plasma, lista de la compra por Internet y ecuatoriana en casa recogiendo el dormitorio de los niños, que ahora votan a la gaviota sin un pestañeo, sin recordar los títulos de los libros de <span>Marta Harnecker que se apilaban en su mesilla, y les ríen las gracietas a ese descubrimiento apellidado Pizarro, estos progres, digo, van a quedar expuestos a la mirada escrutadora de aquellos que lean este libro esclarecedor que puede cambiarles la vida. Sí, has leído bien: un libro que puede cambiar tu vida.</span></font></font></span></p><p align="center"><span><font size="3"><font face="Book Antiqua"><span></span></font></font></span><span><font face="Book Antiqua" size="3">¡No desaproveches la oportunidad que este </font><a href="http://www.libroslibres.info/ficha_libro.cfm?id=212&amp;"><font face="Book Antiqua" size="3" color="#800080">libro</font></a><font size="3"><font face="Book Antiqua"> te ofrece por unos pocos euros!</font></font></span></p><p align="center"><span><font face="Book Antiqua" size="3">Nunca estaremos lo suficientemente agradecidos</font></span></p><span><font face="Book Antiqua" size="3"><p style="text-align: center"><object classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,29,0" width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/TCK2oSD6zak&amp;hl=en" /><param name="quality" value="high" /><param name="menu" value="false" /><param name="wmode" value="" /><embed src="http://www.youtube.com/v/TCK2oSD6zak&amp;hl=en" wmode="" quality="high" menu="false" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="355"></embed></object></p></font></span>	
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<title>Ian McEwan, <em>Chesil Beach</em>. Marejada en el dormitorio</title>
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		<description>. Ian McEwan, Chesil BeachTraducción de Jaime ZulaikaEdit. Anagrama. Barcelona 2007. 184 páginas. 16 &amp;euro;  .    El escritor Ian McEwan (Aldershot, Inglaterra, 1948) ha demostrado sobradamente su capacidad narr...</description><comments>http://leyendoalasombra.blogia.com/2008/032201-ian-mcewan-em-chesil-beach-em-.-marejada-en-el-dormitorio.php#comments</comments>
	<pubDate>Sat, 22 Mar 2008 20:26:00 -0500</pubDate>
<category>Las lecturas del lector a la sombra</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://leyendoalasombra.blogia.com/upload/20080322202317-chesilbeach.jpg"  class="center" alt="20080322202317-chesilbeach.jpg" /><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><font size="3"></font></span></p><p><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><font size="3"></font></span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"></span></span></span></font></span></p><p align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><font color="#ffffff">.</font> </span></span></span></font></span></p><p align="left"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">Ian McEwan, <em>Chesil Beach</em></span></span></span></font></span></p><p align="left"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"></span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">Traducción de Jaime Zulaika</span></span></span></font></span></p><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"></span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">Edit. </span></span></span></font></span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">Anagrama. Barcelona 2007. </span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">184 páginas. 16 &amp;euro;</span></span> </span></font></span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"></span></font></span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"></span></font></span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"></span></font></span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"> <span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><font size="3" color="#ffffff">.</font></span></p></span></font></span><p align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><font size="3">    El escritor Ian McEwan (Aldershot, Inglaterra, 1948) ha demostrado sobradamente su capacidad narrativa en la distancia larga (<em>Expiación</em>, 435 páginas), en la media (<em>Sábado</em>, 328 páginas) y ahora viene a corroborar sus excelentes dotes de narrador en la distancia corta con su última novela: <em>Chesil Beach</em> (184 páginas), todas ellas traducidas al español en la editorial Anagrama.</font></span></font></span></p><p align="justify"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">    </span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"></span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">McEwan es junto con Martin Amis (recuérdese <em>Koba el Temible</em>, magnífica novela-ensayo), Julian Barnes (la novela <em>El loro de Flaubert</em> y los cuentos de <em>La mesa limón</em> son buenas muestras de su quehacer), y Kazuo Ishiguro (<em>Lo que queda del día</em>) la parte más sólida del grupo de novelistas que cierta crítica ha denominado el &amp;ldquo;dream team&amp;rdquo; de la narrativa británica actual o generación de los <em>Young British Novelists</em>. Estos autores han sabido conectar con un amplio público lector con textos atractivos y cuidados que en alguna ocasión han sido llevados al cine con <span> </span>excelentes resultados. Y si recientemente hemos visto en pantalla la adaptación de <em>Expiación</em>, parece más que probable que pronto suceda lo mismo con la última novela de McEwan, legitimado por la crítica literaria anglosajona gracias a premios como el codiciado <em>Booker</em> en 1998, obtenido por <em>Ámsterdam</em><span>.</span></span></font></p><p align="justify"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><span>    </span></span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"></span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">La historia que se nos narra en <em>Chesil Beach</em> arranca con una pareja de jóvenes cenando en su habitación. Florence y Edward apenas llevan unas horas de casados y han ido a pasar su primera noche juntos en un hotel cerca de la playa de guijarros de <a href="http://www.flashearth.com/?lat=50.57&amp;lon=-2.46&amp;z=15&amp;r=0&amp;src=ggl">Chesil Beach</a>, al sur de Inglaterra.</span></font></p><p align="justify"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">    </span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">Edward, que había nacido en 1940, la misma semana en que empezó la batalla de Inglaterra, es licenciado en historia, y pertenece a una familia que está en los escalones más bajos de esa indefinible clase media. Su padre es director de una escuela de primaria y su madre, que vive en un caos mental a causa de un accidente que la tuvo unos días en coma, pinta cuadros que nunca llega a terminar y se pasa días enteros con la bata sin ocuparse de nada. &amp;ldquo;Daño cerebral&amp;rdquo; es la expresión con la que el padre le explicó un día al niño Edward el estado de su madre. En casa, las camas nunca se hacen, rara vez se cambiaban las sábanas y en el baño se acumula la mugre.</span></font></p><p align="justify"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">    </span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">Florence, una muchacha de clase media alta, es violinista. Su madre es profesora de Filosofía en la universidad y su padre un dinámico hombre de negocios. Viven en una gran casa elegante, con servicio, dos automóviles y comidas caras y sofisticadas. En ocasiones Florence acompaña a su padre en el barco al otro lado del Canal. Le apasiona la música y su ideal es dedicarse al cuarteto en el que de alguna manera se podría decir que lleva la voz cantante.</span></font></p><p align="justify"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">    </span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">En la Inglaterra de principios de los sesenta esta pareja son en muchos aspectos unos perfectos desconocidos el uno para el otro, y la perspectiva de una cama a unos pocos metros abre espacios de libertad hasta ahora insospechados. Es esta una época en la que hablar sobre las dificultades sexuales es poco menos que imposible, y en la que muchos jóvenes acudían al matrimonio vírgenes en todos los sentidos; apenas unas caricias era todo lo que el noviazgo había dado de sí en muchas parejas timoratas y educadas en esa moral que está entrando en sus momentos finales para dar lugar a una época nueva.</span></font></p><p align="justify"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">    </span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">Tal es el caso de Florence y Edward en las escenas iniciales del arranque de la novela, magistralmente contadas por un narrador omnisciente que nos va desvelando el ansia y la excitación de él ante la perspectiva de poder abrazar desnuda a la que ya es su mujer, esa mujer a la que apenas ha besado y acariciado tímidamente el pecho. Lleva más de un año pensando en ese momento en que una parte de él se alojará en una cavidad natural de ella, y el miedo al fracaso pugna con su deseo de éxtasis.</span></font></p><p align="justify"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">    </span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">Florence siente una angustia difícil de expresar, a la que intenta denodadamente sobreponerse; pero esta puede más que ella y experimenta una suerte de repulsión que no puede controlar. A su mente se precipitan palabras leídas en algún manual que se asocian inevitablemente al dolor: membrana, glande, penetración&amp;hellip; Así es como el narrador va construyendo sutilmente esa corriente de pasión y deseo, repulsión y náusea, que parece que va a terminar arrastrando a estos personajes envueltos en el limo de la represión, los tabúes y las diferencias de clase.</span></font></p><p align="justify"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">    </span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">Edward y Florence son protagonistas involuntarios de los últimos estertores de ese tiempo de resabios postvictorianos que dará paso a una nueva época, en la que las relaciones personales se basarán en decir lo que realmente se piensa, en la que las palabras sinceras habitarán de manera natural en las parejas, al margen de códigos intransigentes y castradores. Edward y Florence son víctimas de ese tiempo agonizante en el que el sentimiento de culpa prevalecía sobre el placer, y ello les hará tomar una decisión que marcará el sentido de sus vidas.</span></font></p><p align="justify"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">    </span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">La novela se organiza en cinco capítulos en los que la mirada y la voz del narrador van superponiendo el presente y el pasado, para que el lector entienda en toda su dimensión lo que va a suceder en la habitación de ese hotel en el momento después de Edward deslizara su mano bajo el vestido de ella y la posase sobre su muslo, apenas rozando la tela de sus bragas.</span></font></p><p align="justify"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">    </span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">La trama es casi intrascendente en un principio, previsible incluso; pero el oficio del autor planea sobre el texto y el lector atento pronto percibe la tensión entre la pareja, el abismo emocional que se abre entre ellos y que se hace cada vez mayor a medida que son incapaces de comunicarse lo que realmente piensan y sienten, hasta la memorable escena de la playa, en el quinto y último capítulo. Es la resolución del final de la novela lo que la convierte en un texto espléndido y contradictorio. Pero permítaseme dejar aquí las cosas, no vaya a ser que acabemos desvelando demasiadas claves de lectura, y le arrebatemos al lector su incuestionable privilegio como tal: ser el que tenga la última palabra.</span></font></p><p align="justify"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">    </span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">Mi hermana me ha dicho que &amp;ldquo;cuento demasiado&amp;rdquo; en estas reseñas, y que eso compromete en exceso la lectura. Bien, espero que este no haya sido el caso, y, si algún día decide leer esta novela, que en su lectura le acompañe el ruido de fondo de las olas lamiendo los guijarros de Chesil Beach y mis comentarios no le impidan disfrutar de la emoción de esta pequeña gran novela.</span></font></p><p align="justify"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">    </span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">PS: Parece ser que Pedro Almodóvar está trabajando en la <a href="http://www.cosasdelcine.es/almodovar-quiere-a-kate-winslet-para-su-nuevo-proyecto/"><font color="#800080">adaptación</font></a> cinematográfica de esta novela. Ya veremos qué hace el manchego con ella&amp;hellip;</span></font></p><p align="justify"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">    </span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><a href="http://www.adn.es/cultura/20080225/NWS-1969-Chesil-Beach-Lee-capitulo-primer.html"><font color="#800080">Aquí</font></a> pueden leer el primer capítulo o descargárselo en formato pdf.</span></font></p><p align="center"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">El autor habla de su obra:</span></font></p><p align="center"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">Parte 1</span></font></p><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"></span></font><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><div style="text-align: center"><object classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,29,0" width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/u3MjGLA2Zn8&amp;hl=en" /><param name="quality" value="high" /><param name="menu" value="false" /><param name="wmode" value="" /><embed src="http://www.youtube.com/v/u3MjGLA2Zn8&amp;hl=en" wmode="" quality="high" menu="false" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="355"></embed></object></div><div style="text-align: center"><font color="#ffffff">.</font></div><p align="center"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">Parte 2:</span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"> <div style="text-align: center"><object classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,29,0" width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/FDp-QHDDAeY&amp;hl=en" /><param name="quality" value="high" /><param name="menu" value="false" /><param name="wmode" value="" /><embed src="http://www.youtube.com/v/FDp-QHDDAeY&amp;hl=en" wmode="" quality="high" menu="false" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="355"></embed></object></div></span></p></span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"> </span></font>	
]]></content:encoded>
</item><item>
<title>El momento sublime</title>
	<link>http://leyendoalasombra.blogia.com/2008/032101-el-momento-sublime.php</link>
		<description>   Hay un instante en la recepción de la obra de arte en el que el receptor nunca estará tan cerca del creador y de su obra como lo está en ese momento.   Es un momento fugaz, apenas un efímero instante...</description><comments>http://leyendoalasombra.blogia.com/2008/032101-el-momento-sublime.php#comments</comments>
	<pubDate>Fri, 21 Mar 2008 22:48:00 -0500</pubDate>
<category>Miscelánea</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><font size="3">   Hay un instante en la recepción de la obra de arte en el que el receptor nunca estará tan cerca del creador y de su obra como lo está en ese momento.</font></span></p><p align="justify"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">   </span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">Es un momento fugaz, apenas un efímero instante, en que el lector ante el libro, o el espectador en el patio de butacas o el oyente en la sala de conciertos o el observador en un museo, siente ese algo inefable que lo conecta brevemente con la magia de la obra de arte, con el espíritu que alienta en el interior de la misma, con el creador en el instante mismo de la creación.</span></font></p><p align="justify"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">   </span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">Eso que se percibe en ese momento de conmoción, a veces tremendamente perturbador, es para muchos aquello mismo que el artista quiso que se sintiera en la captación de su obra. Es apenas un instante, pero un instante sublime, en el que el tiempo parece detenerse y todo lo demás deja de existir. Ciertamente, aunque este momento no es extensible a todos los receptores, y tampoco se pueda precisar con exactitud a quiénes, lo cierto es que sucede en ocasiones y así lo han podido experimentar determinadas personas acaso especialmente sensibles o dotadas en ese momento de una especial sensibilidad. Ese receptor, entonces, se siente también de alguna manera creador, pues está contribuyendo en su captación e interpretación al sentido de la obra, que adquiere así una plena dimensión de sentimiento y emoción.</span></font></p><p align="justify"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">   </span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">Esta idea de la recepción de la obra artística proviene del Romanticismo, movimiento artístico que, frente a lo que parece suceder en la actualidad, privilegiaba la manifestación de los sentimientos y en el que el artista era considerado un ser excepcional, dotado para la expresión de aquello que los demás no podían expresar. Es, por tanto, un concepto emparentado con el irracionalismo, que a su vez da entrada en el pensamiento decimonónico a los impulsos vitales, al poder de lo individual, aspectos definidores en cierta manera de la modernidad surgida con el Romanticismo y que se proyectará a lo largo de todo el siglo XX; una nueva manera de entender al individuo y sus impulsos vitales enfrentados a la racionalidad de un mundo objetivo, manera que se opone al concepto de consumidor del arte actual, banalización del arte y ligereza.</span></font></p><p align="justify"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">   </span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">En 1979 la psiquiatra italiana Graziella Magherini observó y describió más de cien casos de turistas visitantes de la ciudad de Florencia que sufrieron vértigos y desvanecimientos, especialmente en la Galleria degli Uffizi. Denominó al fenómeno &amp;ldquo;síndrome de Stendhal&amp;rdquo;, enfermedad psicosomática caracterizada por síntomas tales como una elevación del ritmo cardiaco, vértigo, confusión e incluso alucinaciones, que se producen cuando el individuo se expone a una &amp;ldquo;sobredosis de belleza artística&amp;rdquo; al contemplar esculturas, pinturas y obras maestras del arte. La patología descrita por la psiquiatra italiana debe su nombre a Stendhal, escritor francés del siglo XIX, quien describió detalladamente las sensaciones que experimentó en su visita en 1817 a la Basílica de la Santa Cruz en Florencia, Italia, y que publicó en su libro <em>Roma, Nápoles y Florencia</em>: &amp;ldquo;Saliendo de la Santa Croce sentí los latidos de mi corazón, la vida para mí se había acabado, caminaba temiendo caer&amp;rdquo;, escribe el francés. Resulta particularmente llamativo, afirma Magherini, que la mayoría de las personas aquejadas de este &amp;ldquo;mal&amp;rdquo; sean turistas norteamericanos.</span></font></p><p align="justify"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">   </span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">El síndrome de Stendhal es la más clara expresión expresión romántica de la contemplación de la belleza y la exuberancia del goce artístico, tal y como se manifiesta en las caras, gestos y actitudes de algunos de los espectadores que ven y oyen cantar a Farinelli &amp;ldquo;Lascia ch&amp;#900;io piangia&amp;rdquo;, en la representación de <em>Rinaldo</em>, la ópera de Händel (Deja que llore/mi suerte cruel / y que añore la libertad), en una de las escenas más emotivas de la <a href="http://www.filmaffinity.com/es/film215922.html">película</a> de Gérard Corbiau. Más de uno habrá que piense, a la vista de ello, que no es exactamente una patología, sino un raro privilegio.</span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"> </span></font></p><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"></span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"></span></font><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><p style="text-align: center"><object classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,29,0" width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/uu1Z2PoaE5I&amp;hl=en" /><param name="quality" value="high" /><param name="menu" value="false" /><param name="wmode" value="" /><embed src="http://www.youtube.com/v/uu1Z2PoaE5I&amp;hl=en" wmode="" quality="high" menu="false" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="355"></embed></object></p><p align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">    <font size="4">Los creativos que realizaron este anuncio publicitario para el modelo A8 de la marca de automóviles Audi supieron hacer un buen uso de ese halo de romántico misterio. Repárese en la voz en off que narra la sucesión de secuencias del vehículo envueltas en una sugerente melodía, secuencias todas ellas rodadas de noche, con un halo de niebla y misterio, paisaje de luces y sombras, para finalizar con un fundido a negro y un texto altamente significativo: &amp;ldquo;A veces la perfección resulta difícil de soportar&amp;rdquo;, toda una irracionalista declaración de principios, y una excelente lección de la unión efectiva de la referencialidad objetiva de las imágenes del coche y los diversos y subjetivos valores connotativos que a estas añaden la ambientación, la música y el texto. Realidad objetiva y perturbación de ánimo. Pregúntese el lector, pues, si este anuncio acaso no apela a ese otro yo más profundo y elevado que todos llevamos dentro, a ese algo de irracional que nos hace diferentes a los demás, a lo pasional y sentimental que en nosotros habita, esa zona oscura que a veces nos da miedo..., y todo surgido de la contemplación de un sofisticado producto tecnológico de nuestros días como es ese automóvil. ¿Acaso hay algo más contradictoriamente romántico que esto?</font></span></p></span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"></span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"></span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><p style="text-align: center"><object classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,29,0" width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/5_wuibw-Mr0&amp;hl=en" /><param name="quality" value="high" /><param name="menu" value="false" /><param name="wmode" value="" /><embed src="http://www.youtube.com/v/5_wuibw-Mr0&amp;hl=en" wmode="" quality="high" menu="false" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="355"></embed></object></p><p align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"> </span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"> </span> </p></span></font><p align="justify"><span style="font-size: 12pt; layout-grid-mode: line; font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">Recientemente, la siquiatra italiana ha descrito lo que denomina <a href="http://www.elmundo.es/2005/11/28/ciencia/1894628.html">síndrome del David de Miguel Ángel</a>, pero esto será objeto de otro comentario.</span></p>	
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</item><item>
<title>Papás y mamás</title>
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		<description>Me pregunto: si las víctimas de la violencia doméstica, o de género, o machista, o como se quiera llamar, fueran en su mayoría hombres, ¿cuántas asociaciones destinadas a combatirla no habrían surgido ...</description><comments>http://leyendoalasombra.blogia.com/2008/031701-papas-y-mamas.php#comments</comments>
	<pubDate>Mon, 17 Mar 2008 14:28:00 -0500</pubDate>
<category>Miscelánea</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <div></div><div><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><font size="3">Me pregunto: si las víctimas de la violencia doméstica, o de género, o machista, o como se quiera llamar, fueran en su mayoría hombres, ¿cuántas asociaciones destinadas a combatirla no habrían surgido ya y cuántas voces en su contra no se habrían oído en multitudinarias manifestaciones apoyadas por partidos políticos y la Iglesia?</font></span> </div><div></div><div></div><div style="text-align: center"><object classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,29,0" width="400" height="345"><param name="movie" value="http://www.metacafe.com/fplayer/336489/papas_y_mamas___daddies___mummies.swf" /><param name="quality" value="high" /><param name="menu" value="false" /><param name="wmode" value="" /><embed src="http://www.metacafe.com/fplayer/336489/papas_y_mamas___daddies___mummies.swf" wmode="" quality="high" menu="false" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" type="application/x-shockwave-flash" width="400" height="345"></embed></object></div><font size="1"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><font size="3">Son cientos las mujeres que ahora mismo cuentan con protección policial. Uno espera que estos agentes, con toda probabilidad hombres en la mayoría de los casos, sepan estar a la altura de las circunstancias, como <a href="http://www.elpais.com/articulo/espana/Acusados/agentes/pinchar/salvavidas/inmigrantes/elpepuesp/20080317elpepinac_11/Tes">casi</a> siempre.</font></span><br /></font>	
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</item><item>
<title>Un interesante espacio sobre la Guerra Civil española</title>
	<link>http://leyendoalasombra.blogia.com/2008/022901-un-interesante-espacio-sobre-la-guerra-civil-espanola.php</link>
		<description>Les recomiendo esta interesante web sobre la Guerra Civil española, rigurosa, documentada y actualizada.Con la intención de ser un sitio neutral y objetivo donde conservar la memoria de esos años difíciles, ofrece al visit...</description><comments>http://leyendoalasombra.blogia.com/2008/022901-un-interesante-espacio-sobre-la-guerra-civil-espanola.php#comments</comments>
	<pubDate>Fri, 29 Feb 2008 20:54:00 -0600</pubDate>
<category>Miscelánea</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal" align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><font size="3">Les recomiendo esta interesante </font><a href="http://www.guerracivil1936.com/web/"><font size="3" color="#800080">web</font></a><font size="3"> sobre la Guerra Civil española, rigurosa, documentada y actualizada.</font></span></p><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"></span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><font size="3">Con la intención de ser un sitio neutral y objetivo donde conservar la memoria de esos años difíciles, ofrece al visitante interesado en esta época de la reciente historia de España un sitio donde obtener información de lo más variada en un formato manejable y funcional. Cuenta, además, con foros en los que poder participar de una manera más activa.</font></span><span><font face="Book Antiqua" size="3"> </font></span> <p> </p>	
]]></content:encoded>
</item><item>
<title>La muerte venida del cielo</title>
	<link>http://leyendoalasombra.blogia.com/2008/022601-la-muerte-venida-del-cielo.php</link>
		<description>Masuji Ibuse, Lluvia negra Prólogo de Jorge VolpiTraducción de Pedro TenaEdit. Libros del Asteroide. Barcelona 2007. 388 páginas, 21.95 &amp;euro;   El 6 de agosto de 1945 estalla sobre Hiroshima una bomba de uranio. En la ...</description><comments>http://leyendoalasombra.blogia.com/2008/022601-la-muerte-venida-del-cielo.php#comments</comments>
	<pubDate>Tue, 26 Feb 2008 21:31:00 -0600</pubDate>
<category>Las lecturas del lector a la sombra</category>
<guid>http://leyendoalasombra.blogia.com/2008/022601-la-muerte-venida-del-cielo.php</guid>
<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://leyendoalasombra.blogia.com/upload/20080226213104-lluvia-negra.jpg"  class="center" alt="20080226213104-lluvia-negra.jpg" /><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span><font size="3"><font face="Book Antiqua"></font></font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span><font size="3"><font face="Book Antiqua"></font></font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span><font size="3"><font face="Book Antiqua"></font></font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span><font size="3"><font face="Book Antiqua"></font></font></span></p><span><font size="3"><font face="Book Antiqua">Masuji Ibuse, <em>Lluvia negra</em></font></font></span> <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span><font face="Book Antiqua" size="3">Prólogo de Jorge Volpi</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span><font face="Book Antiqua" size="3">Traducción de Pedro Tena</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span><font face="Book Antiqua" size="3">Edit. Libros del Asteroide. Barcelona 2007. 388 páginas, 21.95 &amp;euro;</font></span></p><span><font face="Book Antiqua" size="3"> </font></span><span><font face="Book Antiqua" size="3"> </font></span> <p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 24pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span><font face="Book Antiqua" size="3">El 6 de agosto de 1945 estalla sobre Hiroshima una bomba de uranio. En la ciudad están Shigematsu Shizuma, su esposa <span> </span>Shigeko, y su sobrina Yasuko, que junto a otros miles de habitantes se convierten en hibakushas (víctimas de la radiación). Yasuko, que estaba a más de 10 kilómetros del epicentro de la explosión, fue alcanzada por la contaminada lluvia negra que se precipitó sobre Hiroshima después de que el hongo cubriese la ciudad, y que fue la causante de una contaminación que causó graves heridas y en muchos casos la muerte.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 24pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span><font face="Book Antiqua" size="3">Cuatro años después de la rendición de Japón, la sobrina recibe una propuesta de matrimonio, y Shigematsu, para contrarrestar los rumores de que la muchacha está enferma del mal de la radiación, envía a la intermediara casamentera un certificado de salud de su sobrina. Yasuko, preocupada, le muestra a su tío el cuaderno de su diario personal correspondiente a<span>  </span>1945, y este decide entonces que transcriba las entradas del mismo a partir del 5 de agosto para mandárselo a la intermediaria. En el diario, la sobrina relata el episodio de la lluvia y el tío, cuando lo lee, decide entregarle también a la casamentera su propio relato de esos mismos días.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 24pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span><font face="Book Antiqua" size="3">La novela se estructura en veinte capítulos de desigual extensión, narrados por un narrador en tercera persona omnisciente y cuya voz se va alternando con la trascripción del diario de Shigematsu escrito en primera persona y que este titula &amp;ldquo;Un diario de la bomba atómica&amp;rdquo;, más otros diversos documentos. De esta manera, las tribulaciones que viven los personajes en el presente, una vez que han asimilado el nuevo orden de las cosas, se van alternando con el relato de lo sucedido en la ciudad entre los días 6 y 15 de agosto que Shigematsu cuenta en su diario. Esta polifonía es un verdadero acierto compositivo de la novela que pone de manifiesto el oficio del autor, en plena madurez como narrador cuando la escribió.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 24pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span><font face="Book Antiqua" size="3">El relato de Shigematsu, personaje y a la vez narrador, da entrada al sufrimiento de anónimos ciudadanos que vivieron aquellos terribles días de agosto, y nos acerca, desprovisto de patetismo y grandilocuencia, a los devastadores efectos de la bomba sobre la ciudad de Hiroshima y sus habitantes. Es un relato que en ocasiones se aproxima al esquema del documental, distanciado, con pretensión objetivista, casi como un documento fotográfico, en el que el personaje-narrador refiere lo que ve como observador en un estilo sencillo, sin efectismos de ningún tipo, funcional, a veces casi descarnado, con una prosa cuidada y altamente eficaz.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 24pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span><font face="Book Antiqua" size="3">Aunque el diario de Shigematsu parece en primera instancia de carácter expositivo, encierra verdaderamente una argumentación sobre los horrores de la guerra, una auténtica intrahistoria que se contrapone a la grandilocuencia de la historia oficial, escrita siempre por los vencedores, que induce al lector a adoptar una postura moral, un posicionamiento en el que no es ajeno lo relatado por<span>  </span>Shigematsu. En este caso, es esa voz de los vencidos la que lleva al lector a las terribles vivencias de esos miles de anónimos ciudadanos que padecieron las secuelas del primer bombardeo atómico. La Muerte desfila ante los ojos del lector, y baila su macabra danza con todos sin excepción: militares, jóvenes, viejos, niños, mujeres&amp;hellip; es el fuego apocalíptico que se ha abatido sobre la ciudad y sus habitantes.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 24pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span><font face="Book Antiqua" size="3">Para redundar en la eficacia del relato, además del diario de la sobrina y el tío, el autor, en un esquema próximo a la docuficción, introduce en la novela documentos como &amp;ldquo;La dieta en Hiroshima durante la guerra&amp;rdquo;, la carta del doctor Hosawaka, o fragmentos de las &amp;ldquo;Notas sobre el bombardeo de Hiroshima, por Hiroshi Iwatake, Reserva Sanitaria&amp;rdquo;, dando a la novela la forma de muñeca rusa: una historia que contiene a<span>  </span>su vez otras. Todo ello contribuye, como dijimos anteriormente, a la polifonía de este magnífico relato, una novela necesaria para conocer aquellos acontecimientos, que en la línea de textos como el <em>Diario de Hiroshima de un médico japonés (6 de agosto &amp;ndash; 30 de septiembre de 1945)</em>, de Michihiko Hachiaya, o <em>Hiroshima</em>, de John Hersey, introducen al lector en el epicentro histórico de aquel singular acontecimiento que cambió la concepción de la guerra, de la vida y de la muerte, acercándole al dolor y al sufrimiento de los vencidos, en un momento en que ya eran tales.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 24pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span><font face="Book Antiqua" size="3">Esta novela es una buena muestra de la literatura entendida como conocimiento, y, si aceptamos que para interpretar en toda su dimensión el siglo XIX se hace necesario leer a Galdós, Clarín, Sthendal o Flaubert, igualmente es necesario leer <em>Lluvia negra</em> para comprender uno de los episodios más traumáticos del siglo XX.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 24pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span><font face="Book Antiqua" size="3">Aún hoy, muchos se siguen preguntando si aquello fue realmente necesario. Libros como este no dan respuestas, simplemente nos obligan a hacernos más preguntas.</font></span></p>	
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<title><em>Vida y destino</em>, una novela ética</title>
	<link>http://leyendoalasombra.blogia.com/2008/020101--em-vida-y-destino-em-una-novela-etica.php</link>
		<description>Sólo se puede experimentar la alegría de la libertad cuando encontramos en los demás lo que hemos encontrado en nosotros mismos. Vasili Grossman    Son escasas las ocasiones en que los lectores tienen la impagable ...</description><comments>http://leyendoalasombra.blogia.com/2008/020101--em-vida-y-destino-em-una-novela-etica.php#comments</comments>
	<pubDate>Fri,  1 Feb 2008 21:10:00 -0600</pubDate>
<category>Las lecturas del lector a la sombra</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://leyendoalasombra.blogia.com/upload/20080201212528-vida-y-destino.jpg"  class="center" alt="20080201212528-vida-y-destino.jpg" /><p align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"><font size="3">Sólo se puede experimentar la alegría de la libertad cuando encontramos en los demás lo que hemos encontrado en nosotros mismos.</font></span> </p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt 138pt; text-indent: 30pt; text-align: right" class="MsoNormal" align="justify"><span><font face="Book Antiqua" size="3">Vasili Grossman</font></span></p><p align="justify"><span><font face="Book Antiqua" size="3"> </font></span><span><font face="Book Antiqua" size="3"> </font></span><span><font face="Book Antiqua" size="3"> </font></span> </p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span><font face="Book Antiqua" size="3">Son escasas las ocasiones en que los lectores tienen la impagable oportunidad de acercarse a novelas de la dimensión y entidad de <em>Vida y destino</em>, de Vasili Grossman, con la que este escritor ruso ocupa por méritos propios un lugar destacado en la literatura mundial del siglo XX. Y en pocas podrán esos lectores encontrar una visión como la que en esta obra se da de las tragedias políticas, sociales, humanas y morales del azaroso siglo XX, en la que se combinan la épica del relato de guerra con la intensidad lírica y la humana emoción de los pensamientos más profundos con las acciones desinteresadas.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span><font face="Book Antiqua" size="3">Vasili Grossman nació el 12 de diciembre de 1905 en la ciudad ucraniana de Berdichev, que contaba por aquel entonces con una de las mayores poblaciones judías de Europa central, de la cual la familia Grossman formaba parte de su élite ilustrada. Los padres de Grossman se separaron y este pasó dos años en Suiza con su madre. En 1918 regresan a Berdichev. Ucrania fue devastada por la ocupación alemana dirigida por el mariscal Von Eichhorn y luego, al estallar la guerra civil, por los ejércitos blancos y rojos. Los blancos y los nacionalistas, y en algún caso los guardias rojos, descargaron su odio contra los judíos, de los que fueron asesinados alrededor de 150.000.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span><font face="Book Antiqua" size="3">Grossman ingresó en 1923 en la Universidad de Moscú, donde estudió Química, y ya entonces se sentía fuertemente atraído por el ejército. En 1928, siendo aún universitario, se casa con Anna Pterovna Matsuk, con la que tuvo una hija a la que llamaron Ekaterina (Katia), como la madre de Grossman. El matrimonio duró poco y la niña se fue a vivir con la abuela a Berdichev.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span><font face="Book Antiqua" size="3">En 1932 una terrible hambruna provocada por la campaña de Stalin contra los <em>kulaki</em> (campesinos acomodados) y la colectivización forzada de la agricultura mató a unos ocho millones de personas; por ello, no es de extrañar que diez años después muchos ucranianos vieran a los invasores alemanes como unos auténticos libertadores. Aunque Grossman no fue testigo directo de estos hechos, sí tuvo que conocer necesariamente sus efectos y resultados.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span><font face="Book Antiqua" size="3">Muy pronto le interesó la literatura, a la que se dedicó a partir de 1937 a instancias de Gorki. La publicación de su primera novela coincide con su interrogatorio por el OGPU. Resulta sorprendente que un escritor tan veraz e ingenuo políticamente saliera indemne de las terribles purgas<span>  </span>de los años treinta.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span><font face="Book Antiqua" size="3">En 1935 inicia una relación con Olga Mijailovna Guber, que había estado casada con un escritor ejecutado en 1937. Por este hecho, Olga es detenida y Grossman fue interrogado en la Lubianka. En aquella época de humillación moral fue requerido para que firmase un manifiesto de apoyo a los juicios farsa de viejos bolcheviques, obviamente, no tuvo alternativa. Ese período lo recreará después en varios pasajes de <em>Vida y destino</em>.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span><font face="Book Antiqua" size="3">La Wehrmacht invade la Unión Soviética el 22 de junio de 1941. Como la inmensa mayoría de los escritores, Grossman se presenta voluntario para el ejército, sólo tiene treinta y cinco años, pero es totalmente inútil para la guerra, que avanzaba imparable por el territorio soviético. Cuando el escritor percibió la rapidez del avance alemán no tuvo tiempo de ayudar a escapar a su madre, que fue asesinada por las SS. Esto lo recordará toda su vida y dejará una profunda huella en la novela en los personajes de Víctor Shtrum y su madre Anna Semióvnova. Uno de los muchos pasajes emotivos de la novela es la larga carta de despedida que Anna le escribe a su hijo (capítulo 18, primera parte) y que finaliza con estas conmovedoras palabras: &amp;ldquo;Vítenka&amp;hellip; Ésta es la última línea de la última carta de tu madre. Vive, vive, vive siempre&amp;hellip;&amp;rdquo;</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span><font face="Book Antiqua" size="3">En agosto de 1941 parte hacia el frente como corresponsal del periódico <em>Estrella Roja</em>, órgano oficial del Ejército Rojo del que se dice que censuraba Stalin personalmente. En el invierno de ese año cubrió los combates del sur de Ucrania y en agosto llega a Stalingrado. Fue el periodista que más tiempo pasó en la ciudad sitiada. La batalla de Stalingrado fue una de las experiencias más importantes en la vida de Grossman, hasta el punto de llegar a creer apasionadamente que el heroísmo del Ejército Rojo serviría para ganar la guerra y cambiar la sociedad soviética.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span><font face="Book Antiqua" size="3">De Stalingrado pasó a Kalmukia y estuvo en la batalla de Kursk, la mayor batalla de tanques de la historia. Después, Grossman acompaña al ejército en su avance hacia el oste, siendo uno<span>  </span>de los primeros corresponsales que llegaron a los campos de concentración de Majdanek y Treblinka; algunas de sus crónicas fueron utilizadas en el proceso de Nuremberg. Vive el avance de las tropas hacia Berlín con el ejército del general Chuikov y registra en sus cuadernos los crímenes de los soldados soviéticos, especialmente la violación en masa de mujeres alemanas, la &amp;ldquo;verdad despiadada de la guerra&amp;rdquo;, como escribió en una ocasión (Anthony Beevor, <em>Un escritor en guerra</em>. <em>Vasili Grossman en el Ejército Rojo, 1941-1945</em>. Edit.<span>  </span>Crítica, Barcelona 2006, 479 páginas).</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span><font face="Book Antiqua" size="3">Después de la guerra, Grossman continuó publicando, y durante la década de 1950 trabajó en <em>Vida y destino</em>, que completó en 1960. Pensaba que, muerto Stalin, con Nikita Jruschov, el principal comisario de Stalingrado y acusador de aquel en el XX Congreso del PCUS en 1956, se podría contar la verdad, de modo que presentó el manuscrito de la novela a la revista <em>Zanamia</em>. El 14 de febrero de 1961, avisados por el aterrorizado editor, se presentan en casa del escritor tres altos funcionarios del KGB y confiscan todas las copias del manuscrito. Saquearon los apartamentos del novelista y de su mecanógrafa, llevándose hasta el papel carbón y las cintas de tela de la máquina de escribir.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span><font face="Book Antiqua" size="3">Grossman había creído ingenuamente que la desestalinización iniciada por Jruschov cambiaría las cosas, pero pronto comprendió que Stalin no era la perversión del sistema, sino su expresión más genuina.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span><font face="Book Antiqua" size="3">El manuscrito original terminó en poder de Mijail Suslov, importante ideólogo del partido comunista y jefe de la Sección Cultural del Comité Central, quien afirmó que esa novela no se podría publicar en doscientos años, un certero análisis de la importancia y perdurabilidad de la misma.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span><font face="Book Antiqua" size="3">Los libros anteriores de Grossman fueron retirados de la circulación y el escritor, empobrecido y con escasos amigos, enfermó de cáncer de estómago. Murió, solo y olvidado, en el verano de 1964 convencido de que su novela nunca sería publicada. Pero había entregado una copia del manuscrito a su amigo el poeta Semión Lipkin; esa copia fue microfilmada por el físico y disidente Andrei Sajarov en 1980. El novelista Vladimir Voinovich pasó el microfilm a Suiza, y ese mismo año se publica la novela en francés. La obra tuvo que esperar hasta la <em>glasnost</em> de Gorbachov para ser editada en Rusia, en 1989. En España la publicó Seix Barral en 1985, traducida del francés, y pasó desapercibida. La edición actual, una excelente traducción del ruso de Marta Rebón, es de Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores.</font></span></p><p align="justify"><em><span><font face="Book Antiqua" size="3"></font></span></em></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><font size="3"><font face="Book Antiqua"><em><span>Vida y destino</span></em><span> es una reflexión sobre la libertad del hombre, que destruyeron los totalitarismos del siglo XX, el nazismo y el estalinismo; es un relato magistral de uno de los grandes horrores del siglo: la destrucción de la libertad individual en las oscuras redes de detenciones arbitrarias, juicios sumarísimos, interrogatorios, campos de la muerte y fusilamientos.</span></font></font></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span><font face="Book Antiqua" size="3">Los protagonistas de la novela viven la guerra como una intensa lucha por la libertad, de manera que la derrota del nazismo supondría la derrota del estalinismo. Grossman fue testigo privilegiado del cerco de Stalingrado, convertido en la novela en auténtica metáfora de la libertad. No obstante, mientras millones de soldados daban su vida por la victoria final, la novela también refleja las otras vidas, las de la retaguardia, las de las ciudades no ocupadas, que quedaban destrozadas por el aparato represivo que había puesto en marcha el totalitarismo soviético, una maquinaria implacable que tendría su máxima expresión en el <em>gulag</em>, en los campos helados del infierno blanco de Kolimá, de los que hablarán Alexander Solzhenitsyn <span> </span>en <em><span>Archipiélago Gulag</span></em> y Varlam Shalámov en sus magníficos <em>Relatos de Kolimá</em> (vol. I, edit. Minúscula. Barcelona 2007, 350 páginas). </font></span></p><p align="justify"><span><font face="Book Antiqua" size="3"></font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span><font face="Book Antiqua" size="3">Uno de los ejes temáticos de la novela es la libertad, opuesta al totalitarismo que con sus herramientas implacables busca la destrucción del individuo. Para Grossman, la libertad es salvaguardar la integridad humana, y nada vale tanto como ella, como muy bien sabe el físico Shtrum, uno de los personajes clave de la obra, quien afirma en un pasaje de la misma: &amp;ldquo;Cada día, cada hora, año tras año, es necesario librar una lucha por el derecho a ser un hombre, ser bueno y puro. Y en esa lucha no debe haber lugar para el orgullo ni la soberbia. Y si en un momento terrible llega la hora desesperada, no se debe temer a la muerte, no se debe temer si se quiere seguir siendo un hombre&amp;rdquo;.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span><font face="Book Antiqua" size="3">La idea de la libertad individual y el sometimiento hasta la esclavitud o la anulación ejercido por el estado totalitario estará presente en toda la novela.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span><font face="Book Antiqua" size="3">Otro de los temas que recorren el libro es el de la bondad. En el capítulo 16 de la 2ª parte, una emocionante reflexión sobre la bondad sin sentido, y que está considerado el testamento filosófico de Grossman, podemos leer:</font></span></p><blockquote><blockquote><p align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"><font size="3">    El daño que esta bondad sin sentido a veces puede ocasionar a la sociedad, a la clase, a la raza, al Estado, palidece ante la luz que irradian los hombres que están dotados de ella.</font></span></p><p align="justify"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;">    </span><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;">Esa bondad, esa absurda bondad, es lo más humano que hay en el hombre, lo que le define, el logro más alto que puede alcanzar su alma. La vida no es el mal, nos dice.</span></font> </p></blockquote></blockquote><p style="margin: 6pt 0cm 0pt; text-indent: 30.05pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span><font face="Book Antiqua" size="3">Momentos antes, se nos refiere cómo una vieja mujer da agua a un soldado alemán herido mientras sus compañeros fusilan a los hombres de la aldea, &amp;ldquo;Después explicó a la gente lo que había pasado, pero nadie la comprendió; ni ella misma sabía explicárselo&amp;rdquo;.</font></span></p><p align="justify"><span><font face="Book Antiqua" size="3"></font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span><font face="Book Antiqua" size="3">La acción de la novela transcurre desde los momentos más duros del asedio de Stalingrado, en el otoño de 1942, hasta la derrota del IV Ejército alemán de Von Paulus y, una vez roto el cerco a la ciudad, el posterior avance implacable de las tropas rusas hacia el oeste, que les llevará hasta Berlín. Grossman conoció de primera mano los pormenores de la batalla de Stalingrado, pues estuvo destinado en la ciudad como corresponsal del <em>Estrella Roja</em>, y allí pudo ver la capacidad de resistencia de los soldados rusos frente a la poderosa maquinaria bélica alemana. No obstante, la novela no se centra exclusivamente en este episodio bélico, si bien la batalla de Stalingrado funciona de hecho en el texto como eje vertebrador de la narración. La poderosa voz del narrador nos lleva no sólo a las trincheras, pasadizos y búnkeres o a una casa en la primera línea de fuego de la ciudad, sino también a una celda de la Lubianka, a la vivienda del físico Shtrum en Moscú, al puesto de mando de un destacamento de tanques en la estepa calmuca, a la cámara de gas de un campo de exterminio alemán, a los barracones de un campo del <em>gulag</em>, o a un <em>Sonderkommando</em>.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><font size="3"><font face="Book Antiqua"><span>A este variado paisaje físico le corresponde un no menos variado paisaje humano, pues son más de 150 los personajes de la novela. Estos personajes van tejiendo a lo largo de la narración un complejo entramado de relaciones que da coherencia y unidad al relato, acierto compositivo que, no obstante, puede dificultar en cierta manera la lectura del texto, pero que es sin duda un reto para los buenos lectores (la edición de la novela que comentamos tiene un censo de personajes que, sin duda, en algún caso supondrá una inestimable ayuda). Así, el lector atento descubrirá pronto que gran parte de la acción tiene que ver con la familia </span><span>Sháposhnikov, dispersa por la guerra.</span></font></font></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><font size="3"><font face="Book Antiqua"><span></span></font></font><span><font size="3"><font face="Book Antiqua">Por ejemplo, el físico Víktor Pávlovich, Shtrum, está casado con Liudmila Nikoláyevna,<span>  </span>cuyo primer marido, Abarchuk, está internado en un campo de trabajo en Siberia. Yevguenia (Zhenia), hermana de Liudmila, amante del coronel Piotr Pávlovich Novíkov, héroe de Stalingrado, estuvo casada con Nikolái Grigórievich Krímov, comisario del Ejército Rojo durante la batalla de Stalingrado, detenido después y torturado en la prisión moscovita de la Lubianka. Zhenia no dudará en abandonar al militar y seguir a su exmarido al <em>gulag</em> para<span>  </span>ser fiel a su conciencia. Krímov &amp;mdash;protagonista, víctima y verdugo de la Revolución&amp;mdash;, es un abnegado revolucionario que a pesar de las torturas se niega a confesar crímenes que no ha cometido, sigue confiando en la bondad del hombre, y se enfrenta al juez en el interrogatorio diciéndole vehementemente que &amp;ldquo;todo esto no es más que una farsa&amp;rdquo; (cap. 43 de la 3ª parte).</font></font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span></span><span><font size="3"><font face="Book Antiqua">Pávlovich Novíkov, el amante de Zenia, joven coronel al mando de un cuerpo de tanques que tendrá una intervención decisiva en la ruptura del cerco de Stalingrado, es uno de los personajes militares interesantes. Es un militar profesional que en los momentos iniciales de la acometida soviética para romper el cerco de la ciudad se atreve a retrasar el inicio de un ataque ocho minutos, contradiciendo la cadena de órdenes que proviene del mismo Stalin desde Moscú, para que la artillería soviética termine con sus objetivos, con ello consigue penetrar en las líneas alemanas sin perder un tanque ni un solo hombre. Guétmanov, el comisario político del cuerpo de tanques, lo felicita en voz baja, reconociendo su profesionalidad, pero por la noche lo denuncia a sus superiores, poniendo así en marcha un despiadado mecanismo que infinidad de veces acabó en la farsa de juicios sumarísimos y fusilamientos.</font></font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span></span><span><font size="3"><font face="Book Antiqua">Shtrum, alter ego del autor, es uno de los personajes más interesantes y con uno de los papeles más destacados en el entramado narrativo de la novela. Al igual que Grossman, Shtrum también es un científico de origen judío, que en un primer momento es encumbrado por el régimen por sus avances en la física teórica del estudio del átomo y posteriormente es sospechoso de actividades contrarrevolucionarias. Como el autor, pierde a su madre asesinada por los nazis en tierras de Ucrania.</font></font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span></span><span><font size="3"><font face="Book Antiqua">Grossman se sirve magistralmente de un narrador omnisciente para dar a conocer al lector los sentimientos y emociones de sus personajes. Así, se nos revela el complejo mundo interior de Víktor Shtrum, con sus pensamientos, sus deseos y sus miedos. El físico es un hombre íntegro, pero sabe lo fácil que es perder el favor del sistema por algo tan banal como un comentario vertido en una charla con los amigos o con los compañeros del laboratorio. <span> </span>Shtrum representa en cierta manera al hombre que cree en los ideales de la Revolución, pero a la vez rechaza el autoritarismo brutal del Estado, representado frecuentemente en la novela en la represión de los años treinta que siguió a la colectivización.</font></font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span></span><span><font size="3"><font face="Book Antiqua">Shtrum protagoniza pasajes inolvidables narrados con una maestría digna de admiración. Por ejemplo, se enfrenta a su superior en el laboratorio por defender a sus más inmediatos colaboradores y vemos sus tribulaciones cuando rellena un formulario en el que tiene que manifestar su condición de judío pequeñoburgués (cap. 54 de la 2ª parte). Paulatinamente comienza a percibir que algo va mal, y en la reunión del comité del Partido se habla de su enfrentamiento con la dirección. Empieza a ser considerado sospechoso, desleal. Shtrum, un físico teórico dedicado en cuerpo y alma al trabajo, contribuyendo con su esfuerzo intelectual a la victoria sobre el invasor nazi, no entiende qué está sucediendo. Algunos de sus compañeros del laboratorio, complacientes con el sistema o aterrorizados por este, le piden que escriba una carta arrepintiéndose:</font></font></span></p><blockquote><blockquote><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span></span><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"><font size="3">&amp;mdash;Pero ¿de qué debo arrepentirme? ¿De qué errores? &amp;mdash;preguntó Shtrum.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"></span><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"><font size="3">&amp;mdash;Qué más da, lo hace todo el mundo: escritores, científicos, dirigentes del Partido; incluso nuestro querido músico Shostakóvich reconoce sus errores, escribe cartas de arrepentimiento y, después, continúa trabajando como si nada.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"></span><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"><font size="3">&amp;mdash;Pero ¿de qué debería arrepentirme? ¿Ante quién?</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"></span><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"><font size="3">&amp;mdash;Escriba a la dirección, escriba al Comité Central. No importa, a cualquier parte. Lo principal es que se arrepienta.</font></span></p></blockquote></blockquote><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"></span><span><font size="3"><font face="Book Antiqua">Esta situación cambia radicalmente cuando recibe en su casa una llamada de Stalin alabando su trabajo, el único momento de la novela en que interviene el dictador. Como consecuencia de esa llamada, se le asigna un coche oficial y todos en el laboratorio lo miran con otros ojos, ya no es un traidor desleal acusado de actividades contrarrevolucionarias. Aquellos que antes lo acusaban, ahora lo saludan, le desean todo lo mejor y le dedican elogiosos comentarios por su trabajo, es un verdadero ciudadano soviético ejemplar, y le piden que firme una carta de protesta por una información aparecida en el <em>New York Times</em> en la que se hablaba de científicos y escritores soviéticos fusilados. Firmar la carta le resulta repugnante, pues íntimamente sabe que lo que publica el periódico es cierto, pero no hacerlo sería terrible. El narrador nos adentra en las tribulaciones del físico:</font></font></span></p><blockquote><blockquote><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span></span><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"><font size="3">Enseguida se imaginó una noche de insomnio, tormen­tosa. Titubeos, indecisiones, una repentina improvisación y el miedo ante esa misma determinación; de nuevo dudas, de nuevo una decisión. Era extenuante, peor que la mala­ria. Y estaba en sus manos prolongar o no esa tortura. No, no tenía fuerzas. Rápido, rápido, tenía que acabar cuanto antes.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"></span><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"><font size="3">Sacó su estilográfica.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"></span><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"><font size="3">Vio entonces que Shishakov se había quedado boquia­bierto, porque también él, el más rebelde, había cedido.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"></span><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"><font size="3">Shtrum no pudo trabajar en todo el día. Nadie le dis­traía, el teléfono no sonaba. Simplemente no podía traba­jar. No trabajaba porque el trabajo, aquel día, le parecía aburrido, vacío, inútil.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"></span><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"><font size="3">¿Quién había firmado la carta? ¿Chepizhin? ¿Ioffe? ¿Krilov? ¿Maridelshtam? Tenía ganas de esconderse detrás de alguien. Pero negarse hubiera sido imposible. Equivalía al suicidio. No, nada de eso. Podía haberse ne­gado. No, no, había hecho lo correcto. Nadie le había amenazado. Habría sido mejor si hubiera firmado movi­do por un miedo animal. Pero no había firmado por mie­do, sino por aquel sentimiento oscuro, nauseabundo, de sumisión.&amp;rdquo; (pág. 1062).</font></span></p></blockquote></blockquote><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"></span><span><font size="3"><font face="Book Antiqua"></font></font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span><font size="3"><font face="Book Antiqua">También resultan interesantes algunos personajes femeninos, como Anna Semiónovna, la madre de Víktor Shtrum, cuyo nombre proviene del personaje de un cuento de Chéjov titulado <em>Un niño maligno</em>, o Maria Ivánovna, esposa de Piotr Lavréntievich, científico compañero de Víktor en el laboratorio.</font></font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span></span><span><font size="3"><font face="Book Antiqua">Uno de los momentos más duros y emotivos del relato lo protagoniza Sofia Ósipovna Levinton, médico militar y amiga de Yevguenia Nikoláyevna, hermana de Liudmila. Capturada por los alemanes, de camino a la muerte aferra con su mano la mano de David, un niño judío. Podía haber eludido la fila de los condenados dada su condición de médico, pero decide no hacerlo. El narrador nos introduce de manera estremecedora en el interior de la cámara de gas:</font></font></span></p><blockquote><blockquote><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span></span><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"><font size="3">El rumor de pasos se calmó; a veces se oían palabras con­fusas, gemidos, lamentos. Hablar ya no servía para nada, moverse no tenía sentido: ésas son acciones que se proyec­tan hacia el futuro, y en la cámara de gas ya no hay futuro. Los movimientos que David hizo con la cabeza y el cuello no despertaron en Sofia Ósipovna el deseo de volverse y mi­rar qué estaba observando otro ser humano.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"></span><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"><font size="3">Sus ojos, que habían leído a Homero, el <em>Izvestia, Las aventuras de Huckleberry Finn, </em>a Mayne Reid, la <em>Lógica </em>de Hegel, que habían visto gente buena y mala, que habían visto gansos en los vastos prados de Kursk, estrellas en el observatorio de Púlkovo, el brillo del acero quirúrgico, <em>La Gioconda </em>en el Louvre, tomates y nabos en los puestos del mercado, las aguas azules del lago Issik-Kul, ahora ya no eran necesarios. Si alguien la hubiera cegado en ese instante, no habría notado la pérdida de la visión.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"></span><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"><font size="3">Respiraba, pero respirar se había convertido en un trabajo fatigoso, y ese acto tan sencillo la agotaba. Deseaba concentrarse en su último pensamiento a pesar del estruendo de campanas que resonaba en su cabeza. Pero no lograba concebir ningún pensamiento. Estaba de pie, muda, sin cerrar los ojos que ya no veían nada.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"></span><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"><font size="3">El movimiento del niño la colmó de piedad. Su senti­miento hacia el niño era tan sencillo que ya no hacían falta palabras ni miradas. El niño agonizante respiraba, pero el aire que inspiraba no le traía la vida, se la llevaba. Su cabe­za se volvía: continuaba queriendo ver. Miraba a los que se habían desplomado en el suelo, las bocas desdentadas abiertas, bocas con dientes blancos y de oro, los hilos de sangre que manaban de la nariz. Vio los ojos curiosos que observaban la cámara de gas a través del cristal; los ojos contemplativos de Roze se cruzaron por un momento con los de David. El todavía necesitaba su voz, le hubiera pre­guntado a tía Sonia qué eran esos ojos de lobo. Y necesitaba también el pensamiento. Sólo había dado unos pocos pasos en el mundo, había visto las huellas de los talones desnudos de los niños sobre la tierra caliente y polvorienta; en Moscú vivía su madre, la luna miraba desde arriba y desde abajo la miraban los ojos, en la cocina de gas hervía la tetera... Ese mundo, donde corría una gallina decapita­da, el mundo donde vivían las ranas que hacía bailar suje­tándolas por las patas delanteras y donde bebía la leche por la mañana; ese mundo continuaba interesándole.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"></span><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"><font size="3">Durante todo ese tiempo unos brazos fuertes y cálidos habían estrechado a David. El niño no entendía que en los ojos se le habían hundido las tinieblas, en el corazón, un desierto, y el cerebro se le empañó, invadido del sopor.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"></span><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"><font size="3">Sofia Osipovna Levinton sintió el cuerpo del niño de­rrumbarse en sus brazos. Luego volvió a separarse de él. En las minas, cuando el aire se intoxica, son siempre las pequeñas criaturas, los pájaros y los ratones, las que mue­ren primero, y el niño con su cuerpecito de pájaro se había ido antes que ella.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"></span><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"><font size="3">«Soy madre», pensó.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"></span><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"><font size="3">Ése fue su último pensamiento.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"></span><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"><font size="3">Pero en su corazón todavía había vida: se comprimía, su­fría, se compadecía de vosotros, tanto de los vivos como de los muertos. Sofia Ósipovna sintió náuseas. Presionó a Da­vid contra sí, ahora un muñeco, y murió, también muñeca.</font></span></p></blockquote></blockquote><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"></span><span><font size="3"><font face="Book Antiqua">Madre, bondad y libertad son palabras claves en esta excepcional novela en la que la vida y la muerte se nos muestran en todas sus dimensiones mediante diversos registros. Hay capítulos puramente narrativos, con fragmentos descriptivos, también los hay de carácter ensayístico, filosóficos, que podrían parecer en una primera instancia una digresión que lastra la novela, pero que se engarzan perfectamente en el entramado narrativo del texto y lo dotan de profundidad. Algunos pasajes son textos científicos, otros se acercan a la crónica periodística, y otros, como el trascrito más arriba, están impregnados de un hondo lirismo que contrasta fuertemente con las escenas bélicas.</font></font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span></span><span><font size="3"><font face="Book Antiqua">Grossman utiliza el contraste, la oposición, como elemento compositivo de la novela. Tal vez los más importantes los encuentre el lector en los personajes del físico Shtrum y el comisario Krímov, pues en ellos se da la misma contradicción entre los ideales revolucionarios y el rechazo al poder omnímodo del estado; o en la contraposición entre la épica colectiva de los soldados que mueren en masa en Stalingrado y la individual de esas viejecitas que se compadecen de los alemanes que han matado a sus hijos o marido; o en el nacimiento del hijo de Vera en una barcaza en el río Volga y la muerte de David, el niño judío, en la cámara de gas. También encontramos esta contraposición en los lugares en los que discurre lo narrado, y así, vamos de los agobiantes pasadizos y búnkeres de Stalingrado en mitad del fragor de la batalla, a la inmensidad silenciosa de la estepa calmuca, auténtica metáfora de la libertad; o de la casa de los Shtrum, a las humildes viviendas de los campesinos.</font></font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span><font face="Book Antiqua" size="3" color="#ffffff">.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span></span><font size="3"><font face="Book Antiqua"><em><span>Vida y destino</span></em><span> no es una novela de guerra, o, al menos, no sólo, si bien la batalla de Stalingrado puede considerarse el eje de la obra como dijimos anteriormente. La novela es una metáfora de la lucha del hombre por la libertad, en la que se da voz a las víctimas del estado totalitario, a aquellos que se niegan a la esclavitud, a esos criminales que nunca cometieron ningún crimen. Y ello supone una reivindicación de lo humano, de lo individual, una denuncia implacable de que en el siglo XX los totalitarismos fueron los que destruyeron la libertad del individuo. Podríamos afirmar que en la épica del sufrimiento del pueblo ruso que se enfrentó al fascismo encontramos la ética de la novela.</span></font></font></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><font size="3"><font face="Book Antiqua"><span></span></font></font><font size="3"><font face="Book Antiqua"><em><span>Vida y destino</span></em><span> es una compleja y profunda reflexión sobre el hombre y su condición, obra de un escritor que no quiso morir como un <em>homo sovieticus</em>; un hombre que pasó de ser un escritor admirado y complaciente con el sistema a ser señalado y acusado de contrarrevolucionario. En sus últimos años no se resignó a aceptar servilmente los tiempos que corrían, y puso la libertad por encima de cualquier otro imperativo. Escribió esta novela como un hombre libre, pues sabía que esa era su obligación con su pueblo, una obra que salda una deuda personal con los veinte millones de muertos en la guerra contra el fascismo.</span></font></font></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><font size="3"><font face="Book Antiqua"><span></span></font></font><span><font size="3"><font face="Book Antiqua">Su conversión se produjo en los años de la contienda, cuando en plena batalla de Stalingrado dice que sólo leía <em>Guerra y Paz</em>, pues era el único libro que le resultaba soportable.</font></font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span></span><span><font size="3"><font face="Book Antiqua">En 1937 fue aceptado como miembro en la privilegiada Unión de Escritores Soviéticos. En los años 1938 y 1939 el órgano central de censura del PCUS retiró 7.806 obras «políticamente perjudiciales» de 1.860 escritores diferentes. Otros 4.512 títulos fueron reciclados al ser considerados «de ningún valor para el lector soviético». En total fueron destruidos 24.138.799 libros.</font></font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span></span><font size="3"><font face="Book Antiqua"><span>Grossman, que no aceptó ser uno de esos «ingenieros del alma» que preconizaba Stalin, murió en el olvido, pero nunca se olvidó de su madre, a la que dedicó la novela que hemos comentado, y de la que dijo en una carta encontrada en el momento de su fallecimiento: «</span><span>Tú representas para mí lo humano por excelencia y tu terrible destino es el de la humanidad en tiempos inhumanos».</span></font></font></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><font size="3"><font face="Book Antiqua" color="#ffffff"><span>.</span></font></font></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><font size="3"><font face="Book Antiqua"><span></span></font></font></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><font size="3"><font face="Book Antiqua"><span></span></font></font><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"><font size="3">Vasili Grossman, <em>Vida y destino</em></font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"></span><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"><font size="3">Traducción de Marta Rebón</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"></span><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"><font size="3">Edit. Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"></span><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"><font size="3">Barcelona, 2007. 1111 páginas. 26 &amp;euro;</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"><font size="3" color="#ffffff">.</font></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 30pt; text-align: justify" class="MsoNormal" align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;"></span></p>	
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<title>Vuelve Eduardo Mendoza</title>
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		<description>    Eduardo Mendoza, uno de mis novelistas actuales preferidos, está dando los últimos toques a su próxima novela, que se publicará a finales de marzo de 2008 con el título de El asombroso viaje de Po...</description><comments>http://leyendoalasombra.blogia.com/2007/123101-vuelve-eduardo-mendoza.php#comments</comments>
	<pubDate>Mon, 31 Dec 2007 23:24:00 -0600</pubDate>
<category>Miscelánea</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://leyendoalasombra.blogia.com/upload/20071231232934-mendoza.jpg"  class="center" alt="20071231232934-mendoza.jpg" /><p align="justify"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;"><font size="3">    Eduardo Mendoza, uno de mis novelistas actuales preferidos, está dando los últimos toques a su próxima novela, que se publicará a finales de marzo de 2008 con el título de <em>El asombroso viaje de Pomponio Flato</em>. En ella se narra el viaje de Pomponio por los confines del Imperio Romano en busca<span>  </span>de unas aguas de efectos portentosos. El azar del viaje lo lleva hasta Nazaret, justo en el momento en que va a ser ejecutado el carpintero del pueblo, convicto del brutal asesinato de un rico ciudadano. Pomponio es contratado para esclarecer el crimen por el más extraordinario de los clientes: el hijo del carpintero, un niño candoroso y singular, convencido de la inocencia de su padre, hombre en apariencia pacífico y taciturno, que oculta, sin embargo, un gran secreto.</font></span></p><p align="justify"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">   </span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">Parece que esta simbiosis de novela histórica, policíaca, y hagiografía, nos devuelve al Mendoza divertido de <em>Mauricio o las elecciones primarias</em> (Seix Barral, 2006) <em>y La aventura del tocador de señoras</em> (Seix Barral, 2001). Ya veremos, aunque personalmente prefiero al Mendoza de <em>La ciudad de los prodigios</em>, tampoco me disgusta pasar unos ratos divertidos, aunque existe el peligro de caer en el mero divertimento.</span></font></p><p align="justify"><font size="3"><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">   </span><span style="font-family: &amp;#39;Bookman Old Style&amp;#39;">La editorial, según el diario barcelonés <em>La Vanguardia</em>, &amp;ldquo;asegura que la novela ajusta "las cuentas" con "muchas novelas de consumo" y construye además "una nueva modalidad del género más característico" de Mendoza, el de la trama detectivesca "original e irónica"&amp;rdquo;.</span></font></p>	
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