Madrid 2012 (II)

Madrid es en este verano una ciudad que no tiene reparo en mostrar sus intestinos a una ciudadanía paciente y misericordiosa, en esa suerte de exhibicionismo impúdico que son las múltiples obras con las que el Ayuntamiento tiene a bien recordarnos el poder omnímodo de las excavadoras: el gran monstruo enseña sus tripas.
Si el ladrillo, y por ende la construcción, representan una parte de nuestra economía, tanto la flotante y boyante como la sumergida y también boyante, la pregunta que flota en el aire es: ¿qué dirá ahora el trust de la construcción ante este fiasco? ¿Dónde estará ahora el gran negocio? Observen las caras de los mandamases del cemento, como Florentino Pérez, ¿por qué no dejan de sonreír?
Estas y otras preguntas me empiezan a calentar la cabeza. No me quedará más remedio que seguir a la sombra, eso sí: leyendo, y para no despistarme demasiado me llevo mi relojito de sol de pulsera. Claro que para saber la hora tendré que abandonar la umbría. ¡¡Uf, qué pereza!!
1 comentario
Meritxellgris -
Un abrazo.