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Leyendo a la sombra

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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2009.



Giani Stuparich, La isla

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    A veces se encuentra uno con un libro cuya lectura lo reconcilia con la auténtica condición de ser lector. Tal es el caso de la breve novela La isla, del italiano Giani Stuparich (Trieste, 1891-Roma, 1961), un relato admirable, como afirma Claudio Magris en el posfacio, "de vida y de muerte, no conjurada sino mirada sin piedad cara a cara y resumida épicamente en el fluir de la vida".

    La brevedad del texto lo emparenta indudablemente con la lírica, con esa expresión de lo momentáneo, y la narración se va articulando de una manera aparentemente sencilla pero que en realidad encierra esa complejidad que los buenos lectores disfrutan, y a aquellos que no ahondaren tanto, tampoco les defraudará.

    La novela refiere un viaje que hacen un hijo y su viejo padre a la isla natal del Adriático para pasar allí unos días del verano, tal vez este sea el último viaje, la última oportunidad para que padre e hijo estén juntos. El hijo sabe que su padre está desahuciado, y aunque no ha hablado con él de su enfermedad de alguna manera atisba que su padre presiente un final cercano.

    El viaje a la isla y la estancia de varios días se cuenta en breves capítulos de apenas unas cuantas páginas. En esa isla sucede el encuentro entre padre e hijo, que hasta ese momento han vivido distanciados y ahora aquel descubre el cariño de este, y este ve en el padre lo que a él inexorablemente algún día le tocará vivir. Ciertamente, nunca llegamos a conocer a las personas del todo, y si se trata de familiares tal vez mucho menos.

    El abismo de la existencia, la vida, ese aprendizaje para la muerte, no dejan indiferente al lector en la lectura de esta breve pero intensa novela que hace realidad el tópico de cuando lo menos es más.

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He pasado el día de hoy en Toledo, junto con mis dos hijas. Allí viven mis padres y mi hermana y su familia. Hemos comido todos juntos. Cuando volvíamos del restaurante me he visto reflejado en la cristalera de un comercio caminando al lado de mi padre. Mi madre, unos metros más allá iba del brazo de mi hermana. Caminábamos al paso de unos ancianos de 87 años. Mi padre me iba hablando del sol y de la luz del mediodía después del frío del invierno. Por un momento la luz de Toledo me ha traído a la memoria la luz de esa isla de la novela.

En la comida he hablado con mi hermana de libros y de cine. Nos hemos recomendado algunos títulos, hablado de las manías de lector que tenemos... Los libros siempre acaban estando presentes en nuestra conversación.

Cuando nos hemos despedido he pensado en hablarle de esta novela. Estoy seguro de que la leerá algún día. No le he dicho nada. En el viaje de vuelta hacia Madrid, mientras la tarde declinaba, todavía permanecía en mi retina la luz de la ciudad que dejaba a mis espaldas y la imagen reflejada en el cristal. Ese cristal me ha devuelto mucho más que esa imagen.

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Giani Stuparich, La isla

Traducción de J. Á. Sainz

Edit. Minúscula. Barcelona, 2008. 119 págs. 13 €



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