Facebook Twitter Google +1     Admin

Leyendo a la sombra

Nunca se lee en vano

Temas

Enlaces

Archivos

 

Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2011.



William Trevor, Verano y amor

20110912230109-verano-y-amor.jpg

     Una tarde de julio de los años cincuenta, aparece montando en bicicleta en Rathmoye, un pequeño y tranquilo  pueblo de Irlanda en el que nunca pasa nada, Florian Kilderry, un joven de poco más de veinte años con la intención de hacer unas fotografías de un cine en ruinas. Le indica el camino la joven  Ellie, mujer de Dillahan, un maduro granjero marcado por una terrible tragedia familiar, con el que se casó después de salir del orfanato.

     El destino llevó a Ellie a servir a la granja de Dillahan, hombre viudo que soporta el sufrimiento de la muerte de su esposa y su bebé en un extraño accidente. La vida de Ellie transcurre tranquila y rutinaria, una vida aparentemente feliz pero sin  ningún horizonte. Ayuda a su marido en algunas tareas de la granja y acude al pueblo a vender huevos y a hacer compras. Esa vida se altera cuando aparece Florian, un veinteañero melancólico que está ultimando la venta de la casa de sus padres, pues carece de recursos para vivir y necesita ese dinero.

     Aunque la vida de Ellie y Dillahan transcurre de manera ordenada, el azar hace que la pasión, repentina, empuje a Ellie hacia una turbadora relación con Florian, quien siente ternura por la ingenuidad de la muchacha, que descubre entonces un mundo que ni siquiera había imaginado. Esa pasión, como las ondas de un estanque, llegará incluso a afectar a algunos habitantes del pueblo y desembocará en un desenlace sorprendente y magistral.

     Y todo ello en un marco en el que el autor va desgranando por aquí y allá trozos de las vidas de los habitantes del pueblo, que se van enlazando poco a poco,  se relacionan unas con otras, y configuran un complejo mapa en el que esas vidas adquieren sentido en esa sociedad pequeña y tradicional.

     Pero esta novela no es solamente una historia de amor, y su autor da entrada en ella a otros temas también complejos, como el papel del destino en la vida que nos llega a llevar a territorios que nunca habíamos sospechado siquiera que existieran; o la presencia inevitable del pasado.

     Quisiera llamar la atención de los posibles lectores sobre otro de los interesantes temas de esta obrita: la irresponsabilidad de los afectos, pues Florian siente ternura por la muchacha, pero esta se enamora ingenuamente de él, lo que plantea la posibilidad de un amor cruel.

     Y todo ello contado de manera magistral, con un estilo detallista no exento de un lirismo contenido.

     Repare el lector en el final y déjese llevar…

 

Wiliam Trevor, Verano y amor

Edit. Salamandra. Barcelona 2011. 218 pág. 15,90 €.

 

Tal vez te apetezca leer el primer capítulo

 

Lunes, 12 de Septiembre de 2011 23:02 El lector a la sombra #. Las lecturas del lector a la sombra Hay 1 comentario.

Recuerda el lector...

    Recuerda el lector en estos días de verano la mirada de su padre y evoca la tertulia de las noches de julio y agosto, allá en el pueblo, en la que el tema de la guerra civil no tardaba en acudir a la memoria y se hacía presente en la conversación. El lector sabe que su padre y su tío Jesús disfrutan hablando de aquellos tiempos, y por ello, junto con sus primos, les hacen entrar al trapo, de modo que los recuerdos y vivencias de los dos hermanos se adueñan de la calurosa noche. El lector echa de menos esa tertulia y medita sobre el tiempo pasado, si fue o no mejor, y concluye sin devanarse demasiado los sesos que no, que ni mejor ni peor, vaya, que simplemente se perdió y ya no volverá. Y antes de que lo tilden de filósofo con recochineo, piensa que las cosas son como son y no hay más cera que la que arde, y que nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar, y tal. En fin.

    El lector recuerda al padre muerto y piensa si es mejor no pensar, o pensar en no pensar, y estos devaneos le recuerdan a Unamuno (el lector sabe que lo de este señor era pensar-pensar), que en cierta ocasión le dijo a alguien: "extravaga, extravaga, que más vale extravagar que vagar a secas". Y el lector siente que extravaga, que vaga e incluso divaga, y no sabe si acaso no le estará dando un acceso de melancolía o de misantropía, o vaya usted a saber de qué.

    Pero lo cierto es que el lector recuerda al padre recientemente fallecido y se siente un poco más solo. Esto, se dice en algunos momentos, va a ser que me estoy haciendo viejo.  Ay. A saber.

    Y el lector vaga y divaga por los meandros de su memoria y allí se encuentra con su tío Jesús, el hermano de su padre, que está regando el jardín unas veces y otras trabajando la madera en la carpintería. Al lector, de chico, le embelesaba ver a su tío en el taller de carpintería sacar virutas con la garlopa, y a nada que se lo proponga son muchos los recuerdos de su tío Jesús que salen a la luz como esas virutas. También aparece en el divagar un impresionante coche negro con chófer, su tío Benito le dice al niño súbete y vamos a ver las obras del depósito del agua. Y el niño no sale de su asombro en este su primer viaje en coche y no sabe qué le impresiona más, si el coche, el depósito o su tío Benito, y en su ternura infantil el niño cree que este hombre tiene que ser muy importante porque la gente dice que va a traer el agua al pueblo, y cuando el agua salga de un grifo y no del cubo del pozo la tía Mary podrá regar el jardín mejor y se cansará menos, y el lector la ve cojeando por entre los rosales con su mano impedida pegada a la cadera arrastrando la goma que lleva el agua a los parterres con su otra mano. Aquel jardín es muy grande en la memoria del lector y aunque este sabe que la memoria engaña, le da igual. Lo que no le da igual al niño que fue es la calavera que tenía su prima Marigel en la habitación de arriba, donde estudiaba en los veranos. Marigel iba para médica, pero el niño que fue mira con recelo aquello y le da repelús, lo toca y no entiende para qué querrá su prima eso.

    Es lo que tiene el verano…

 


Miércoles, 14 de Septiembre de 2011 20:27 El lector a la sombra #. Miscelánea No hay comentarios. Comentar.


Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/

Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris